Escaleras

No pensamos demasiado en las escaleras.
Lo más bonito de las casas antiguas eran las escaleras. Y son lo más feo, lo más frío, lo más hostil, lo más mezquino de los edificios de hoy en día.
Deberíamos aprender a vivir mucho más en las escaleras. Pero ¿cómo?
(Perec, 1999, pág. 67)